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    March 12

    !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


    Les escribo aqui una historia de la revista  que, por lo menos a mi, me parecio preciosa...

    Es una historia real que revela como la vida sentimental de nuestras mascotas es para nosotros un misterio. Un suceso ocurrido recientemente en Inglaterra ha desvelado como nuestras mascotas no solo se aceptan dentro del hogar, sino que pueden establecer entre ellas fuertes vínculos afectivos.

    En Manchester, Inglaterra, Oscar, un pequeño yorkshire terrier, extrañaba tanto a su amigo , el gato Artur, compañero de juegos recientemente fallecido, que lo desenterró y lo llevó de nuevo a la casa. Según los dueños los dos animales eran inseparables.

    Ambos dormitaban, uno pegado al otro, sobre el sofá el duro invierno inglés. Además el gato, que era más grande que el perro, solía ayudarlo a subirse al sillón. Cuando hacía sol jugaban en el cesped del jardín a perseguirse y no dudaban en compartir comida. eran unos auténticos amigos íntimos.

    El entierro
    Es de imaginar la sorpresa de Oscar cuando vio que se llevaban al jardín a un Artur inerte, cavaban un hoyo, depositaban al gato allí y lo volvían a cubrir de tierra. Oscar esperó todo el día y cuando llegó la noche salió a rescatar a su amigo.
    Lo desenterró, cruzó el jardín arrastrando el pesado cuerpo del gato, bastante más grande que él, lo introdujo en la casa por la gatera de la puerta y lo llevó a dormir a su cesta. Cuando lo descubrieron los dueños lo había lamido para limpiarle la tierra que el gato traía pegada al cuerpo.
    Ahora Artur esta enterrado en un lugar que Oscar desconoce y han llevado a casa un cachorrito de gato para que Oscar no se sienta solo.
    Una historia así es conmovedora y un ejemplo para todos esos insensatos que insisten en que los animales no tienen sentimientos.


    Espero que les haya gustado

    no mas mas maltrato!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ¿

     

    Arte o maltrato? Ató a un perro, lo dejó morir y lo mostró como una obra

    Un artista costarricense realizó una intervención en una galería de Managua con perro de la calle al que ató contra una pared y lo hizo morir de hambre. La Bienal Centroamericana de Arte lo invita a mostrar su trabajo en 2008.Una cadena de mails denuncia el espantoso hecho y pide que se firme un petitorio en su contra

    Para los defensores de animales, se trata de narcisismo patológico.
    Para los defensores de animales, se trata de narcisismo patológico.  

     

    ¿Arte o maltrato de animales? Es la pregunta que llega a través de una cadenas de mails que intentan concientizar sobre el trato que le damos a las mascotas y sobre todo denuncia la intervención artística de un joven costarricense que utilizó un perro de la calle para hacer su muestra.

    En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista oriundo de Costa Rica, tomó un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí     para que muriera lentamente de hambre y sed. Todo ese acto de maltrato, estaba paradójicamente enmarcado en una supuesta obra de arte que se presentaba en un galería de Managua y la Bienal Centroamericana de Arte habría invitado al artista a hacer lo mismo en 2008.

    Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal; hasta que finalmente murió de inanición,   seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.

    El correo que viene ilustrado con fotos también contiene un link donde se puede firmar en contra de la la obra del artista y petitorio al que ya se sumaron la mayoría de las organizaciones y personas que vienen luchando en defensa de los derechos de los animales. "La firma es para que este hombre no sea     felicitado ni llamado ´artista´ por tan cruel acto, por semejante insensibilidad y disfrute con el dolor ajeno", dice el documento al que se puede adherir firmando aquí: http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html 

    maltrato

    La solidaridad excluyente
    Julio Ortega Fraile | 12/03/2008 - 10:47 horas
    Es la historia de siempre, es el argumento manido y repetido hasta la saciedad por aquellos que están a favor de la utilización indiscriminada de los animales. Simplemente no dedican ni un minuto de su tiempo a reflexionar sobre el asunto y mucho menos, a colaborar contra el maltrato animal.

    Este argumento que consiste en exponer "la prioridad de los innegables y gravísimos problemas que padecen los seres humanos", lo retuercen hasta el punto de considerarlo no sólo preferente, sino –y ahí surge el problema- excluyente con respecto a aquellos que no afectan directamente a personas.

    Esta visión es, por un lado, interesada de los que apoyan la tortura o sacrificio de animales disfrazándolo de necesidad, ciencia o tradición. Por otro lado, es egoísta para los que, sin desear el sufrimiento de los animales, lo observan como un problema ajeno que no les preocupa más allá del comentario anodino ante noticias de crueldad espectacular que esporádicamente emiten medios de comunicación.

    Esta razón -decía- rezuma un egocentrismo desolador y la consideración de que más allá del hombre, el resto de vida en el planeta se reduce a medios o herramientas que el ser humano puede utilizar a su antojo o esquilmar según determinen sus necesidades, reales o creadas por interés.

    Estoy de acuerdo en que el bienestar de la raza humana es un aspecto principal, y entiéndase como tal que tenga sobradamente cubiertos sus requerimientos en materias como educación, sanidad, vivienda, trabajo, así como que pueda ejercer su libertad respetuosa sin cortapisas.

    Dicho bienestar debe garantizar una gestión adecuada de los recursos, un reparto justo y equitativo, una política de igualdad, la no existencia de cualquier tipo de opresión, esclavitud, diferenciación social, racial, económica o por cualesquiera que sean los motivos, así como la instauración inamovible de valores como la tolerancia, la solidaridad y la no discriminación.

    Una vez aclarado lo fundamental de asegurar esos aspectos para el hombre, la pregunta es la siguiente: ¿es incompatible dicha defensa de los derechos humanos con la de los animales? ¿Negamos la posibilidad de disfrutar de bienestar también a los seres no racionales?. Si así fuera, estaríamos entonces traicionando los valores que he descrito como necesarios para las personas: conductas solidarias, justicia o la no servidumbre por parte de nadie.

    Estoy convencido de que los que compartan esta idea, tampoco esgrimirán el argumento inicial por el que los problemas del hombre han de ser el único objetivo de lucha social. No lo harán porque los que creen en una justicia universal aplican dicha actitud a todos los seres, incluyendo a los que por no gozar de racionalidad como nosotros, merecen una atención especial por ser criaturas que no pueden expresarse ni participar en decisiones que afectan a su vida o a su muerte, pero que sin embargo sienten y padecen.

    Cada uno podrá imponerse el límite en el que detener su defensa por los derechos de los animales. Pero esta limitación jamás puede situarse antes de donde acaba el sufrimiento por cuestiones prescindibles e innecesarias. Algunos ejemplos son: la peletería, la caza deportiva, la experimentación animal, los festejos y tradiciones con animales, cuyo máximo exponente son las corridas de toros, los zoológicos o los circos con animales, la exterminación en perreras, etc.

    E incluso, allí donde pueden ser mayores las reticencias, como la alimentación, hay que puntualizar. No voy a pedir aquí una dieta vegana para aquellos que no estén realmente convencidos, pero si es exigible de forma contundente que los animales destinados al consumo humano deben tener una condiciones dignas de vida. Sin estabulaciones claustrofóbicas, alimentación forzada, ciclos circadianos alterados, sin que sean objeto de manipulaciones manuales o mecánicas agresivas, un transporte adecuado y no lesivo y por supuesto, sistemas de sacrificio rápidos e indoloros.

    Volveré a oír una y mil veces que primero está el hombre, es cierto, pero entonces no olvidemos que si hay que atender de forma prioritaria a las necesidades humanas, entre ellas también está la de formar y desarrollar a la persona en una sociedad sin culto a la violencia, donde no haya prácticas cruentas, salvajes y dolorosas.

    Los hombres tenemos que alimentar nuestra condición moral y vestir nuestro egoísmo con actitudes solidarias y respetuosas, sino queremos convertirnos en bestias racionales que destruyen y causan dolor a su antojo, porque eso sólo puede desembocar, -como ya está haciendo-, en que algunos seres humanos crean en su supremacía sobre otros.

    Si hoy, defender a las personas supone no poder hacerlo con los animales, mañana tal vez, tocará elegir a qué tipos de hombres protegemos y a cuáles no. Y me temo que ya conocemos el resultado de esa selección, fuera se quedarán los pobres, las minorías, los oprimidos, los que todavía reciben las migajas asistenciales de nuestro sistema; al igual que hoy permanecen fuera los animales, aunque tengan vida y derecho a conservarla.

    No quiero corredores de la muerte en las prisiones ni mataderos. No quiero pateras ni transporte de ganado hacinado. No quiero guerras ni cacerías. No quiero desasistencia sanitaria para personas ni experimentación animal. No quiero fanatismos religiosos ni festejos crueles con animales. No quiero explotación laboral ni zoológicos o circos con animales. No quiero campos de refugiados ni perreras donde se exterminan perros y gatos.

    No quiero, no puedo y no debo escoger entre bienestar para hombres y animales, con la pena de caer en posturas filonazis aunque en este caso se trate de animales no humanos.

    maltrato

    *

    Defiende los derechos de los no cazadores:*

     En España, la caza provoca cada año la muerte de 50 millones de
     animales, utilizando para ello más del 95% del territorio. Envenena el medio ambiente y, en particular, a la avifauna con el vertido de unas 6.000 toneladas de perdigones de plomo. Pone puertas al campo mediante la colocación de cancelas y el levantamiento de miles de kilómetros de  vallados cinegéticos. Provoca la desaparición de la fauna silvestre autóctona mediante sueltas incontroladas y, sobre todo, a través del  uso todavía muy extendido de venenos, lazos, y cepos para acabar con  los depredadores. Da lugar al maltrato animal, no sólo de las víctimas de la caza, sino también de los perros que se emplean en rehalas y
    cacerías.

    Pese a ello cada vez son mas reivindicativos y piden que se les
     elimine las restricciones, por ello ya es hora que los no cazadores
     nos organicemos, nos hagamos oir, y empecemos a defender nuestros derechos. Para lograrlo te invitamos a firmar en el Registro de personas no cazadoras y  participar en la defensa de nuestros derechos.
     Para eso solo tienes que entrar en
     
    http://www.ecologistasenaccion.org/nocazador

    March 07

    MALTRATO ANIMAL..

     
     
    QUE tiene de artístico torturar un pobre e indefenso animal???

    MALTRATO ANIMAL

    MI DIARIO

    Semana 1
    Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!

    Mes 01
    Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

    Mes 02
    Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

    Mes 04
    He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me jalan la.
    cola y yo les muerdo jugando.

    Mes 05
    Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!

    Mes 06
    Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho.
    Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando esconden la comida.

    Mes 12
    Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.

    Mes 13
    Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

    Mes 15
    Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.

    Mes 16
    Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. ¡Oigan, esperen! Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas.
    Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.

    Mes 17
    He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de haber perdido.

    Mes 18
    El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.

    Mes 19
    Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

    Mes 20
    Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a ladera del camino.

    Mes 21
    Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques" Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

    La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No convierta en problema una grata compañía.
    Ayuda a abrir conciencia y así poder acabar con el problema de los perros callejeros